Las 4 estaciones de la Vida – Curso de Comunicación con la naturaleza XVII

El lenguaje de la naturaleza es muy claro, o debería serlo, pero nos hemos cerrado a sus mensajes, a lo que el simple fluir de los días tiene que aportar. Lo que tiene que decirnos cada estación era claro no hace tantos años, pero ahora no hay estaciones, ni días y noches y el ego humano con su tecnología cree dominar la naturaleza. Cuando llega el frío calentamos la casa y con el calor la enfriamos, cuando oscurece encendemos la luz y eso nos da tiempo, pero cambia nuestros ciclos vitales. La ilusión de dominar la naturaleza, cuando nosotros mismos somos naturaleza. Dominar, pero no comprender. Vivir sin mirar al espacio que nos rodea y que nos hizo como somos como especie. No me comprendáis mal, la tecnología puede ser muy útil y la comunicación que ahora leéis no sería posible sin ella. Pero que la herramienta no se convierta en el objetivo. La herramienta tiene que facilitarnos la vida, pero en exceso lo que hace es embotarla, sustituirla. Ya no miramos al cielo, a la noche estrellada, a las hojas que caen suaves en otoño. No escuchamos con atención al arroyo que habla a cada salto, al pájaro que trina saludando al Sol, al agua que repiquetea en el tejado cuando la lluvia cae abundante. Creyendo protegernos, nos aislamos. Cada vez necesitamos mayor comodidad y eso conduce a nuestro aislamiento y nuestra parte animal duerme el sueño de la hibernación esperando despertar.

Si, hasta en la ciudad más cosmopolita la naturaleza sigue hablando, aunque a veces cueste ver el cielo, pero siempre habrá un árbol en un parque, una plantita que resistente sale entre el asfalto. Un insecto subiendo por la ventana o un pájaro en el alfeizar.

Solo hay que volver a dejarse sentir. ¿Que tiene cada estación que a todos nos afecta y llama, a pesar de nuestro intento de aislarnos?

El invierno, con su frío, ayuda a nuestra contracción, que no es solo física, sino sobre todo mental y emocional. Contraerse no es dejar de estar activo, solo que la actividad se vierte al interior. Los árboles caducos están sin las hojas, ramas y troncos desnudos resisten el embate del viento hibernal y el árbol vive hacia dentro, en su inconsciente, soñando. Las hojas simbolizan su relación con el exterior, los intercambios con el entorno, que ahora son limitados. El invierno es el mejor momento para estar en el interior, en la casa, en el interior de uno mismo. La actividad externa se enlentece, pero la interna debería estar más viva que nunca. Reflexión, interiorización, preparación de los proyectos a un nivel mental, no ejecutivo aún. El frío te contrae y parece enlentecer los movimientos, pero es para que nuestra atención se vuelva hacia el interior, a nuestro mundo interno que espera que lo reguemos con nuestro tiempo y nuestra conciencia.

Cuando el invierno es poco frío muchos frutales producen poca fruta en las siguientes estaciones. Necesitan del frío para enriquecerse por dentro y preparar una buena floración y fructificación. Sin el frío, sin el reposo hibernal, la energía se quema cuando debería ahorrarse y escaseará después en primavera y verano.

Reposa, descansa, planifica, observa, pasea. Hiberna no como el oso que duerme, sinó como el maestro que espera al momento propicio para dar sus frutos.

Y llega la primavera, la luz se incrementa lentamente a medida que las plantas brotan su verdor. Es el momento del apareamiento, de la polinización, de la fecundación de la vida. Una energía pujante asciende intensamente por nuestra columna, pero claro, esa fuerza ascendente es proporcional al descanso invernal. Si este no se produjo, la energía de la primavera será menor y hasta mucha gente no sentirá la pujanza, que por otro lado es seductora y agradable. El baile de la energía que asciende y se expresa hacia el exterior. Plantas y animales visten sus mejores galas. Es vibrante la energía de la primavera. Hay música por doquier y la velocidad en todo crece, como la sabia de los árboles que se mueve intensamente para llegar a los brotes nuevos y a las incipientes flores. Aquí el proyecto pensado en el invierno se pone en marcha.

Y el calor asciende como la energía y la velocidad de la vida crece hasta llegar al verano. Máximas horas de luz, máximas temperaturas. Menos ropajes, más relaciones. Nuestra energía está en su punto de madurez. El calor y el sudor nos hablan de que aquí es la energía de la expansión la que domina. La energía de actividad es tan grande que a veces cuesta sentarse a reflexionar. Ahora es momento de acción. Más horas de luz, más horas para actuar. En el verano la naturaleza está con todas sus hojas y flores, los frutos empiezan a cuajar y algunos ya están madurando. Los cereales se cosechan. Se obtiene el fruto de la energía conservada en invierno.

El otoño y sus hojas nos cuenta el principio del fin. Siempre me ha fascinado ver la puesta de sol en las hojas que mutan de color en los árboles. El verde empieza a amarillear, y el naranja a expresar su brillo, que con el paso de los días y el descenso de la luz, se enrojece hasta que se amarrona y cae. La vibración del verde (4rt chakra) pasa al amarillo (3r chakra), de este al naranja (2º chakra) y finalmente al rojo (1r chakra). El color de menor frecuencia del espectro del arco iris. El marrón es ya un color que denota que la hoja murió, se desprendió completamente de la vida del árbol. La vibración desciende por el río de la vida hasta esconderse bajo la superficie de la tierra, donde la vida sigue en otra forma. Es la energía de una progresiva materialización, densificación, enlentecimiento.

En la primavera el emerger de colores sigue un ciclo parecido pero inverso. Del negro o marrón de la yema hibernal se pasa al verde pero a menudo en los brotes jóvenes hay un tinte rojizo que recuerda, por unos días, la energía del otoño. Primavera y otoño son parecidos en cierta manera en el centro de sus respectivas estaciones, pero en una la energía tiende a ascender, en la otra a descender.

Miremos la estación, observemos lo que hace la naturaleza en cada etapa y tratemos de acomodar nuestra vida a la Vida Una que bulle por doquier. El ser natural que hay en nosotros nos lo agradecerá.

Humanos en exploración tecnológica, dejad un tiempo para vosotros mismos, para contemplar lo que siempre ha sido y eso equilibrará vuestras antenas, que ya no solo captaran las microondas de los móviles sino que captaran la gran variedad de frecuencias de nuestra Madre Tierra. Podemos serlo todo, pero tenemos que querer serlo.p1050666

Un abrazo

 

3 respuestas a “Las 4 estaciones de la Vida – Curso de Comunicación con la naturaleza XVII

  1. És fantàstic llegir-te!
    Ara fa un any,, el 25-01-2107, el meu germà em va regalar el teu llibre “Cuaderno Botánico de Flores de Bach”, quina gran descoberta. Quina meravella!. Quin regal.
    Quanta informació. Quanta contemplació, estudi, coneixement i quanta feina! Jordi.
    He de confessar que en alguns moments, mentre llegia el llibre, m han caigut llàgrimes.,

    Un dia, asseguda entre les oliveres i les flors del jardí, mentre contemplava … ,
    li vaig preguntar a una flor, com esdevenia tantíssima bellesa. Que generosa ella!

    … les flors irradien vertaderament esplendor!,
    em vaig preguntar, perquè l’home” és tan asovinment lluny d’irradiar el mateix.
    Contemplant la MARE NATURA i tot el seu univers, sembla que vulgui comunicar-nos quelcom, oi?
    Al meu parè, més enllà de la meva immensa i absoluta ignorància,
    la mare natura amb tot el seu esplandor altruista vertaderament,
    ( ja que ens entrega inumerables béns cada dia) , ens diu;
    que ser feliços és possible * i no només és possible, sinó que és al que em de ser, éssers feliços*
    Quin univers viu la mare natura, abarca tantíssímes dimencions i a l’hora és tan sensilla…
    com la floreta arrelada a la vorera d’un camí, entre les pedretes, que vol viure! Que bonica ella!
    Em fa el “camí” molt més bonic! Qui pogués ser com ella!
    Es per això, que llegir-te és un regal, ens ajudes a contemplar la natura i tot l’univers viu, des d’un altre estadi, més despert! més amorós, més integrador i més respectuós! per dir quelcom… !
    Un regal i una joia pels qui podem disfrutar de la teva tasca, incansable!, i de tan coneixement.
    Gràcies!

    Espero, algún dia, poder venir-vos a conèixer i escoltar-vos, mestre!
    a vos i a l’univers viu, de les essències del seu jardí*

    Salutacions cordials des del Sur, Baix Camp.

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