Blog ¿ Hablas Planta?

Curso de comunicación con la naturaleza XXXIII – ¿Quién o qué sana en la naturaleza?

¿Sabes que la mayoría de las especies de pinos que podemos ver en cualquier rincón de la tierra tienen su origen hace unos 65 millones de años?

¿Sabes que las esencias de las flores de la mayoría de los pinos trabajan aspectos relacionados con la culpa?

¿Sabes que la culpa es un sentimiento exclusivamente humano?

Conclusión: Toda enfermedad, su cura. Toda emoción no comprendida, su respuesta. Todo pensamiento de oscuridad, su luz. Nuestra Madre Tierra tiene en su ser la totalidad de seres que forman una unidad en equilibrio dinámico. Cada desequilibrio tiene su respuesta para volver al equilibrio.

El ego humano, siempre en lucha por sobrevivir, genera en la Madre Tierra tal respuesta de Amor que todos los Seres que la pueblan sienten el anhelo de servir para ayudar a nuestra evolución como seres sintientes, conscientes y evolutivos. Es el Amor de un Ser tan grande que escapa a nuestro razonamiento. Es el Amor por sí misma. Nosotros, también somos ella.

Madre Tierra sabe que la mayor parte de la humanidad es una sociedad adolescente que se revuelta en contra de su origen. Pero Ella sabe también que esta es solo una etapa y que los humanos maduraremos. Ella y el resto de sus hijos, nuestros hermanos, esperan ansiosos la maduración humana que nos devuelva a la conciencia de Unidad con el Todo.

Si los humanos sentimos culpabilidad, los pinos nos enseñan a perdonarnos. Si los humanos sentimos debilidad, las rocas nos muestran lo que es la fortaleza. Si los humanos escondemos muchos de nuestros aspectos en el oscuro inconsciente, los hongos, con sus cuerpos frutíferos, las famosas setas u hongos lo llevan a la luz.

Escucho un pájaro trinando cerca de mí. Su vibración sonora armoniza mi corazón. ¿Acaso el sonido no es curativo? Al igual que el aleteo de una mariposa que se posa en mi hombro y me permite contemplar la belleza que alimenta mis ojos y eleva mi alma. Tan sutil contacto con sus delgadas patitas moviliza todo lo delicado de mi ser. Y tomo asiento, arrobado de tanta belleza, y la roca me sostiene y les dice a las células de mis huesos como son de fuertes, cuan importantes son y juntas vibran lentas para que lo sólido siga siendo sólido.

Y el agua siga siendo agua, dice el arroyo cristalino que mueve la energía de mis riñones. Cada ser expresa su amor siendo sí mismo.

Cuando te detienes a ver, a escuchar, a sentir, todo cobra sentido. Todo sana. El viento te mece, como lo hacen las olas. La lluvia te libera de las ataduras de la sequía del corazón.

Pero no te detengas ahí. Hay más, mucho más. Detrás de cada ser hay un mundo poblado de seres sintientes que no vemos con los ojos del cuerpo pero que el corazón percibe con claridad. Ellos, en una vibración rápida que los alejan de nuestros sentidos, están siempre cerca anhelando la reunión con los hermanos humanos.

En su vivir, vivifican su entorno. En su vivir llenan de sentido los recovecos de la materia. Y al igual que el resto están para servir, para servir a la Gran Madre de Todos, alentando el crecimiento de sus hermanos menores.

No, no son fábulas, aunque estas quedaron de un tiempo pretérito en que humanos y naturaleza eran uno.

Yo ya no quiero ser más un adolescente. Quiero volver a la Madre entera y adorar al Padre Sol que nos calienta y alimenta. Quiero vivir desde el corazón y ver con sus ojos y escuchar con sus oídos.

Silencio. El Silencio en la naturaleza es la clave. Cuando la mente deja de analizar y el diálogo interior cesa, el Corazón se abre. Si, es entonces que sanamos. Es entonces que somos Uno.

Hace unas semanas, un ser allende la materia que centraba su actividad en una cascada (la de la fotografía) me hizo saber, hablándole a mi corazón, que todos los humanos que sin excepción que se acercaban a contemplar la belleza de la vertiente lo bastante cerca, eran bendecidos con las gotas de agua que el aire suave llevaba a sus rostros y cabellos. Cada gota se fundía en el ser humano que se aproximaba a la belleza del agua cayendo. Gotas de Amor para disolver el barro de las existéncias.

Si, hermanos, la naturaleza sana. ¿Y porque nos sana a nosotros que tan destructores somos de los espacios de la Gran Madre y de nuestros hermanos?

Nos sana porque la naturaleza, al igual que el cuerpo humano, se sana siempre a si misma. Si, la naturaleza nos sana para sanarse a sí misma. Porque Somos Naturaleza Una en una miríada de formas. La naturaleza sana la parte que necesita sanación de sí misma.

Hay una máxima del mundo espiritual y del universo en general que dice que para obtener hay que pedir, que para percibir hay que desearlo desde el corazón.

¿Lo Abrimos juntos?

Respira profundamente tres veces delante de cualquier ser natural (planta, animal, hongo, etc.), espacio, paisaje. Allí donde sientas la belleza. Cierra después los ojos y siente tu corazón, su espacio más allá del corazón físico y percibe qué cambia, que se mueve, que se siente.

Hermana, Hermano. Somos uno en el Corazón de la Madre Tierra. Gracias.

Curso de comunicación con la naturaleza XXXII– Las distintas dimensiones de la sanación con la naturaleza

A lo largo de los años, mi visión sobre la naturaleza se ha ido modificando sustancialmente y puedo predecir, sin lugar a dudas, que lo seguirá haciendo.

Pensémoslo desde nuestra relación con las plantas curativas. Desde la antigüedad el ser humano ha usado las plantas medicinales para su curación y su alimentación. Aspectos, ambos, que a menudo son el mismo pues una buena alimentación, aparte de prevenir determinadas enfermedades, puede llegar a sanarlas.

La visión era clara. Un cuerpo vegetal para curar un cuerpo humano. La bioquímica de las sustancias vegetales para corregir la bioquímica en desequilibrio de la enfermedad en el cuerpo humano.

Lo físico con lo físico, por resonancia.

Con el devenir de las eras, algunos maestros, como el Dr Edward Bach entre otros, empezaron a darse cuenta de que muchas enfermedades no eran causadas por el cuerpo en sí, sino que la causa original era la mente, las emociones y los sentimientos. Aquello que pensábamos, aquello que sentíamos alteraba nuestra química corporal y nos hacía enfermar.

Aún hoy día algunos ponen en duda que las emociones o la forma de pensar la vida puedan afectar tan intensamente al cuerpo, pero cada vez son menos.

Uno de los muchos méritos de Bach fue el de no solo hablar, pensar y filosofar al respecto de la curación y las causas de la enfermedad, sino que elaboró un sistema de esencias de flores para apoyar su teoría. Unas flores que estaban preparadas con la finalidad de abordar las causas mentales y emocionales de los sufrientes.

En una primera fase y durante unos seis años elaboró 19 esencias florales usando el método de la solarización, por el cual en un bol de cristal lleno de agua pura se disponían las flores recién cortadas y se dejaban al sol por unas tres horas. El resultado filtrado de ese proceso se llamaba tintura madre y era conservada en brandy.

En esa forma de elaboración ningún principio activo de la planta se disuelve en el agua del bol. Como sabemos que las flores de Bach funcionan, eso significa que en ausencia de principio activo bioquímico, tiene, por necesidad, de haber un principio activo de otro origen. Muchos hemos llamado a ese principio energía, pero de un tiempo atrás a este momento, yo prefiero llamarlo información. Se trata de una información sutil y que por el momento no es medible pero que sabemos que funciona pues a pesar de la ausencia de pruebas científicas y medidas al respecto, lo avala el uso creciente y efectivo que dichas flores han tenido desde los años 30 de siglo pasado.

Bach encontró o recordó la manera de extraer un principio vital y sutil de los vegetales (la información), que incidiera en el ser humano para ayudar a su armonización. Pero ¿qué armonizaban dichas flores? Armonizaban unos aspectos también desconocidos por la ciencia, como son los cuerpos emocionales y mentales del ser humano, ampliamente conocidos por las culturas tradicionales de oriente.

Si la causa de la enfermedad según Bach era mental y emocional, la cura debería venir de armonizar los cuerpos emocionales y mentales. Como el ser humano es un ser integrado, la armonización de mente y emociones traería la armonía al cuerpo, tarde o temprano. Trabajando la causa, el efecto cede.

Bach siguió explorando y en 1935 y durante unos 5 meses elaboró 19 esencias más, y de ellas 18 siguiendo un método distinto de preparación: la ebullición. En este método hervía durante media hora las flores con sus ramas y hojas si las hubiera para obtener una tintura madre que una vez enfriada también conservaba en brandy. Él llamó a estas nuevas esencias, las más espiritualizadas, pues según él, con este método se trabajaba más cerca del espíritu, de la causa final de todo y por lo tanto más cerca también a la causa de los errores que nos llevan a enfermar.

Estas nuevas esencias trabajaban más cerca de las causas de determinados conflictos de la personalidad. Seguramente en los cuerpos más sutiles. Posiblemente en los cuerpos de sentimientos. El cuerpo de sentimientos, que algunas llaman cuerpo astral, es el hogar de las emociones que han sido alimentadas con la energía constante de la mente, haciéndolas crecer y fijándolas. Son más sutiles, pero al haber sido mentalizados, son más difíciles de modificar, de armonizar. Se trataba también de estados menos personales y más generalistas. Más cercanos al todo y seguramente muchos de ellos son estados por los que todos hemos pasado o pasaremos a lo largo de nuestra vida.

Repasemos lo visto hasta ahora. De una misma planta (y eso es lo quizás más sorprendente) podemos obtener un extracto fitoterapéutico que trabaje el cuerpo físico del ser humano, una esencia floral elaborada al sol que equilibre el cuerpo emocional y mental y una esencia floral hervida que ayude en aspectos más generalistas (como traumas, tristezas, nostalgias, obsesiones y un largo etc.) y que incidirá en varios de los cuerpos sutiles del ser.

¿Es eso todo?

No. De esa misma planta podemos elaborar una esencia con la ayuda de una geoda mineral (como por ejemplo las de amatista, una de las más comunes). Una geoda es una estructura mineral cristalina de forma cóncava a la que le puedes poner agua en su interior. Realizando una conexión consciente con la planta, le pides si puede verter la información sutil que guarda su ser en el agua contenida en la geoda. En unos minutos, esa agua se llena de la información sutil del ser vegetal. Una información muy sutil que ayudará a trabajar los cuerpos, también sutiles del ser humano. En especial el cuerpo del patrón etérico y el cuerpo causal. Cuanto más cerca de las causas podamos trabajar, más cerca estaremos de comprender el desequilibrio y corregirlo. Las esencias que elaboramos por este método en el Jardí están dando algunos resultados espectaculares y esperanzadores y seguimos investigando al respecto.

¿Y es eso el final?

Pues no. Y ese no, entronca en el trabajo que venimos llevando a cabo en el Jardí desde hace ya algunos años. Después de elaborar por los distintos métodos, ¿cuál es el siguiente paso?

Os diría que dejar de elaborar. Conectar, simple y directamente con el Ser vegetal y con su permiso y colaboración consciente crear una relación de sanación de nuestra parte en desequilibrio, con su Ser equilibrado y especializado en trabajar en algunas áreas del Ser Cósmico. Cada especie no es solo distinta por sus formas y sus colores, por cómo y dónde crece, sino que es distinta por como es su Ser y por qué tipo de dones ha venido a expresar en su vida en la Tierra. Esa es su causa primera y en función de dicha causa, será que se teñirá su aspecto en la Tierra (su forma de expresión). Cada especie está especializada en un aspecto del Amor universal, en unos dones que los seres humanos podremos aprehender de ellas. Cada especie tiene su matiz, su aroma espiritual. Cuando nos acercamos con el corazón abierto hasta ellas, accedemos a su forma de Ser en el Mundo. Por resonancia nos contagian de ella y nos recuerdan la nuestra. Su equilibrio acaba siendo el nuestro. Su Presencia, despierta la nuestra.

Las distintas dimensiones de nuestro Ser se alimentan de las distintas dimensiones de la naturaleza, y digo naturaleza y no solamente plantas porque lo que he dicho de los vegetales se podría extrapolar a otros seres como los animales, los hongos, las rocas, los minerales, las algas, los helechos y musgos, las bacterias y un largo etc. de vida y consciencia.

Las distintas formas de elaborar una esencia permiten acceder a determinado rango de actuación de la esencia. A más sutil la elaboración, más sutiles los resultados, que permiten acceder a información cada vez más cercana a las causas de los desequilibrios.

Empezaremos, como en una escalera, dando un primer paso para subir el primer escalón. Solo uno a la vez. Cada paso dado nos eleva para ver nuestra vida desde una perspectiva más completa, lo que nos lleva a incrementar nuestra consciencia y el deseo de seguir subiendo y madurando para comprender más y más. Una escalera infinita llena de escalones y de seres sientientes que en cada uno de ellos nos ofrecen su mano, su información y su amor para ayudarnos a ascender. Saben que cuantos más escalones subamos, mayor será nuestro respeto general por la vida. Saben que cada vez más seremos Uno y ellos anhelan esa unidad con los humanos.

Somos un ser multidimensional, en un universo multidimensional. Y la resonancia es una de las leyes que rigen dicho universo (o multiverso). Cada parte de nosotros reacciona y se equilibra con una parte específica del todo. En la Tierra tenemos a disposición todas las vibraciones necesarias para vivir y crecer en todos los niveles y tenemos la capacidad de conectar con los seres que las visten y pedir su asistencia para el bien de todos. ¿Te lo crees? Si te lo crees, créalo.

Un arbrazo

Jordi

Curso de comunicación con la naturaleza XXXI – El Mar

Hace mucho tiempo que conozco a la Maestra del Mar como persona, pero hace poco que sé de su maestría. Claro, ella no se llama así a sí misma, sino todo lo contrario, se ríe cuando la llamo de esta manera. Para ella el mar es una parte de sí misma y no ve la conexión que tiene con él como algo especial. Una conexión tan fuerte es rara en los seres humanos, que demasiado a menudo, estamos anclados en lo temporal y superficial. Sin apenas palabras y desde su adolescencia, el mar ha sido una parte importante de su vida.

Este pequeño gran texto está escrito por ella. Sin mente, sin explicación formal ni intelectual, desde la sencillez de la vivencia casi diaria, Mayte Barrera nos acerca al Mar. A mí me ha permitido descubrir otra manera de sentirlo y de relacionarme con él y en la siguiente entrada de este curso, me atreveré a ponerle mente y a comentaros un poco de la manera de acercarme a él por si os puede servir de algo, será su guía la que estará también en mis palabras, pero mi forma de acercarme estará teñida también de mi forma de ser.

Ahora os dejo las palabras de la Maestra del Mar, para que la sal de su conexión entre por vuestros poros, y las olas tengan la fuerza que necesitáis en cada momento.

Ella siempre dice: “El Mar siempre te da lo que necesitas”. Que así sea.

“Había nacido en una ciudad de mar, había crecido junto a él. Formaba parte de su paisaje diario, saltaba sus olas en días de viento y construía castillos de arena en su orilla.

El mar formaba parte de su vida, formaba parte de “sus cosas”, igual que aquella canción que tanto le gustaba, las fotos del viaje a Italia, o su libro favorito.

Un día nublado, todavía era muy joven, estaba llorando (pasaba la mayor parte de la adolescencia en una montaña rusa, en la que alternaba la alegría más expansiva con el dolor de una tristeza que le parecía insoportable).

Ese día se encontraron en la punta del espigón. El ruido intenso de las olas cortando la roca, el viento frío de tormenta y el agua salada que mojaba su cara y se mezclaba con sus lágrimas, la despertaron y por fin lo VIÓ. Comprendió que llegarían olas más altas, más fuertes y poderosas pero que también se acercarían a ella otras pequeñas y silenciosas que le harían crecer. Dejó de compadecerse y se puso a Escuchar.

Ahora después de muchos años todavía baila con La Mar y esa adolescente, ya mujer, me dice:

“Acércate desnuda (puede que no haga falta quitarse la ropa…o si). El único ritual es perderse en su azul, estar presente. Siéntate si quieres o quédate de pie.  Detén el discurso, el movimiento del pensamiento.  Él Mar se mueve por ti y te viste.  Tú suelta, déjate llevar, que Él recoge, renueva, devuelve y fortalece.

Observa esas olas diferentes unas de otras como lanzan mensajes diversos, se asemejan a aquellas personas que llegan a nuestra vida y de las que aprendemos tanto.  Escucha el sonido del agua al deshacerse en la arena y como la arena la acepta, responde y vibra. Siente el viento como roza el agua y la mece, píntate con sus colores y brilla con el reflejo del Sol, fúndete con Él y Baila libre al son de la naturaleza”.

Doy gracias por conocerle, doy gracias por ser Mar y recibir constantemente su Regalo”.

Mayte Barrera Salcedo

Curso de comunicación con la naturaleza XXIX – Por sus frutos les conoceréis

Esta frase bíblica ilustra una realidad que se puede extrapolar al lenguaje de la signatura, a ese diccionario planta-humano que estoy tratando de mostraros a través de este curso y también de los vídeos gratuitos de la web, mis libros, etc.

Si las flores, según esta traducción, simbolizaban las ideas, el aspecto creativo, los frutos y semillas representan aquellas ideas que llegan a concretarse. Una planta puede tener miles de flores y apenas unas pocas dar semillas, en otros casos miles de flores son miles de semillas o unas pocas flores ser todas fecundadas al cien por cien o apenas dar una semilla. Las semillas pueden ser abundantes pero tener una corta vida, como las de Willow o Aspen de Bach, que apenas tienen una vida de unos tres días, a partir de los cuales su vitalidad cae en picado.

Las semillas de Elm, no se sabe exactamente el motivo, a pesar de ser muy abundantes, apenas germinan y la reproducción de esta especie suele ser asexual. De la raíz de un árbol adulto emergen brotes que con el tiempo parece arboles distintos, pero en cambio, comparten una misma genética.

Muchos de los frutos que pertenecen a plantas que simbolizan rasgos de obsesión en los humanos, como los estados White Chestnut, Red Chestnut, Cherry Plum, Holly, Honeysuckle, etc. dan frutos amargos, ácidos o con unas ciertas dosis de toxicidad.

El fruto de la obsesión es la amargura, podríamos aventurar.

En el fruto se vuelve a ver la polaridad negativa que se manifestaba en raíces, hojas y tallos y que solo se positivizó en las flores. Siempre desde el punto de vista humano, porque está claro que la planta no tiene ningún desequilibrio como tal, pues en ella todo está compensado.

Veamos algunos ejemplos del sistema Bach:

Impatiens lanza los frutos a propulsión, llegando a los 6 m. A menudo antes que la mayoría estén maduros. El fruto es el proyecto concretado y si lo da por completado antes de tiempo, eso manifiesta precipitación, pues no estará bien terminado.

En Cherry Plum, la almendrita del interior de la ciruela es rica en ácido cianhídrico, que al consumirla se convierte en cianuro en nuestro cuerpo y acelera la respiración y el latido cardíaco. Si se ingiere en bastante cantidad podría llevar a la muerte por un descontrol del corazón. Descontrol. ¿Os suena de algo?

Las semillas de Agrimony están envueltas de unos ganchos que le permiten dispersarse al adherirse al pelo animal y a la ropa de los humanos y así extender su distribución. Esa forma de dispersión requiere de otros seres, al igual que la personalidad Agrimony necesita de los demás para perpetuar su forma de ser y poder huir de sus ansiedades a través de un rico vínculo social en el que nunca está sola.

Water Violet deja que sus semillas caigan al agua y al iniciar su germinación, la semilla fabrica una burbuja de aire mediante la cual asciende a la superficie y allí empieza a desarrollar raíces y hojas y se aleja flotando de la planta madre. Independiente.

La dispersión de las semillas de Clematis por el viento se realiza gracias a una arista plumosa que emerge de su semilla, semilla que por otro lado se parece bastante a un espermatozoide. ¿Podría esa forma en común con las células germinales masculinas tener que ver en que Clematis-5, sea usada con bastante éxito en el incremento del número de espermatozoides en el varón y eso ayude a la capacidad reproductiva?

Podríamos hablar de cada semilla de cada flor de Bach y de muchas otras especies y veríamos que la semilla nos cuenta mucho de la personalidad o el estado correspondiente. Realmente conocemos a la gente, no tanto por lo que cuenta, por lo que cree, o por lo que dice que va a hacer, sino por lo que finalmente hace. Y todos sabemos lo fácil que es pensar o crear en nuestra mente y lo difícil que es realizar en nuestra vida de tres dimensiones, aquello que hemos ideado. Los frutos nos dicen de cada cual, su relación con las ideas, su capacidad de materializar, la energía para hacerlo, o la falta de la misma.

Realmente analizar nuestra capacidad de materializar, nos puede mostrar la esencia floral que podría ayudarnos a mejorar este aspecto y también nos puede ayudar a conocernos en general y a través de un mejor conocimiento de nuestra personalidad es que podemos trascenderla. Que las plantas y sus frutos y semillas sean nuestras maestras.

 

 

nfd

Curso de comunicación con la naturaleza XXVIII – El lento pero inexorable aprendizaje humano

Con atención y cierta calma pasear por la naturaleza deviene una escuela de vida, porque lo que te pasa en tu relación con las plantes y animales y el entorno natural es lo que te pasa contigo mismo y con el resto de humanos.

Os voy a poner un ejemplo reciente, del jueves pasado. Salía del Jardí después de una mañana de trabajo para volver a mi casa. En la puerta de entrada al Jardí se encontraba, delante de mí, un lución de buen tamaño (un lución, por si no lo sabéis, es un saurio sin patas, como una lagartija grande, pero sin los apéndices que las caracterizan, de hecho, casi todo el mundo los confunde con serpientes y eso hace que sean tratados con miedo y violencia. Ver la foto). Son animales muy pacíficos y casi nunca muerden.

De joven había trabajado varios años como voluntario en un centro de recuperación de anfibios y reptiles y estoy un poco acostumbrado a coger serpientes, lagartos y demás. Mi actitud al ver un lución siempre había sido agacharme y rápidamente cogerlo con la mano antes de que pudiera huir. Se debatía un rato hasta que el calor de mis manos lo calmaba, pero era evidente que se debatía intranquilo y asustado y con seguridad, no entendía que mis intenciones eran pacíficas.P1050713

Esta vez la situación fue distinta. El apenas se movía. Me agaché pensando que quizás estaba enfermo. Acerqué mi mano lentamente hasta que lo toqué con gran suavidad. Se movió y empezó a reptar. Estaba vivo y bien, pero muy tranquilo. Y por primera vez, no lo cogí. Le agradecí por su presencia en el Jardí, le dije lo precioso que era con sus brillantes escamas rosado-plateadas y puse mi mano a una cierta distancia ofreciendo mi contacto solo si él lo deseaba. Podía huir en cualquier dirección y decidió seguir adelante, acercándose a mi mano y virando hasta contactarla y frotar todo el lateral de su cuerpo con ella. Con lentitud y suavidad.

Mi felicidad fue completa.

Allí entendí que el acercamiento debía ser siempre así. Allí entendí que la conciencia que está en todas partes, vestida de lución, se convirtió una vez más en mi maestra. Entendí también que los humanos, acostumbrados a dominar, interaccionamos con el mundo con una cierta agresividad y poca empatía.

Con un acto tan simple, entendí. Espero que además de entender, haya integrado. Esa relación que siempre había sido forzada por mi intención, envergadura y dominio, se convirtió en una relación de igualdad. Si estoy abierto, me doy cuenta, que la conciencia universal me muestra como actuar y me dice que está en todas partes, en todos los seres sintientes.

Y ahora gracias al maestro lución, os puedo transmitir este mensaje de la conciencia Una. Sé que soy lento aprendiendo, que en general los humanos lo somos, pero también se que la conciencia nos despertará y que solo aprendiendo que Somos Uno con todo y volviendo a la naturaleza, nuestra auténtica naturaleza humana se manifestará. Para la supervivencia humana como especie, este aprendizaje es inexorable.

Un abrazo de escamas brillantes

Jordi