Blog ¿ Hablas Planta?

Jardines de Consciencia

Desde que trabajo con esencias florales, y en especial, desde que elaboro sus esencias, hace unos 20 años, he ido cambiando mi percepción de lo que es una esencia floral. Inicialmente pensaba que se trataba de un remedio al estilo de un medicamento, pero con su acción en el reino de las emociones. Al ir profundizando vi que no solo trabajaban con las emociones y sentimientos, sino también en el área de la mente y de la forma de pensar. Y como no en el equilibrio de la personalidad que no es sino un compendio de todo lo anterior. Realmente creía que la esencia nos daba algo que no teníamos, que nos faltaba por nuestra forma de ser o por nuestras circunstancias vitales.

Al ser elaborador y cultivar buena parte de las plantas de las que obtengo las esencias, mi contacto con estos seres verdes es estrecho, simbiótico diría a veces. Y con el tiempo no es posible separar la esencia de la planta de la que la obtengo. Tampoco puedo separar la planta de las devas con las que dicha especie forma unidad en la Conciencia.

Si vemos la signatura de cualquiera de las flores de Bach o de las especies que elaboro en El Jardí de les Essències, veremos que la planta nos cuenta en su crecer, en su forma o en sus colores lo que encarna dicha especie, lo que aporta como ser al todo que es nuestra Madre Tierra. Bach nos enseñó a extraer ese don y almacenarlo en una botellita, pero es el don que encarna la planta por entero, aunque nos centremos en la flor para preparar la esencia.  Por lo tanto, como la flor viene de la planta y no aparece sola en medio de la nada, la esencia deviene también una esencia de la planta, aunque se manifieste con mayor intensidad en la flor.

Por lo tanto, las plantas en su totalidad manifiestan el don. Un don entre miles posibles. El don que le da sentido a su existir, el don que la hace especial y única. Cada especie en este planeta jardín, tiene impronta del Ser, que Bach nos enseñó a elaborar.

Lo que quiero deciros es que más allá de las esencias que puede darnos cada especie, la planta entera encarna ese don y en su vivir manifiesta ese don al mundo.

Cada ecosistema es definido por el conjunto de relaciones que tejen los seres que en él viven. A nivel vegetal, si visitamos un hayedo en conciencia plena, en pura atención disfrutamos de la paz profunda de su silencio, tanto que hasta las hojas del suelo amortiguan nuestros pasos. La luz matizada por las hojas, la humedad por donde crece y por como sabe mantenerla en su interior. Así podríamos seguir en cada ambiente, en cada tipo de bosque o matorral.

Y un paso más allá sería crear nosotros estos ambientes conociendo los dones de las plantas. Como un jardinero crea un jardín conociendo los colores de las flores y los diseños de las hojas de cada especie y juega combinando para aportar belleza, nosotros, jardineros del alma humana, podríamos construir jardines de conciencia, incluso en las grandes ciudades.

Me imagino el “Jardín del Valor” en el que cultivaríamos Mimulus en un pequeño curso de agua, Rock Rose en la parte más seca y soleada del jardín, y todo jaspeado de Mimosas que llenarían de amarillo y de aroma los inviernos grises. Un jardín que nos enseñaría como afrontar el miedo, en el que los humanos, sentados entre plantas, conversaríamos de lo que nos da miedo y ansiedad y en el compartir conectaríamos con las especies vegetales y les pediríamos consejo. Así los seres verdes ayudarían a armonizar a los seres rojos. En cada ciudad el Jardín del Valor, el de la Paz Mental, El del Perdón, etc, etc. llenarían de sentido cada plaza. ¿Será posible algún día?

Las plantas están, y tienen la capacidad de armonizar y la intención de ayudar al reino humano a evolucionar. La pregunta es: ¿seremos los humanos lo bastante humildes para dejarnos en las manos tiernas de los seres verdes?

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El dolor de la Unidad

Hace unos días que me levanto por las mañanas más cansado de lo habitual, habiendo tenido unas noches agitadas sin realmente ninguna causa de angustia de la que fuera consciente en mi vida ¿O sí?

La verdad es que eso me sucede desde hace 5-6 días. Cuando estuve tratando de averiguar sin éxito el motivo de mis desvelos y de mi cansancio, acudí a la intuición para encontrar respuestas, respuestas que vinieron claramente a mi mente, la causa de lo que me pasa es la GUERRA.

La guerra, pensé, pero ¿cómo? ¿por qué? No soy ucraniano, ni ruso, ni mi país es vecino suyo, ni conozco a mucha gente de estas nacionalidades.

Enseguida sentí que es el dolor común de estos hermanos, de todos ellos sin excepción el que llega a mi y a los egregors[1] del mundo a los que nadie es ajeno, aunque lo crea.

Eso sucede porque somos una consciencia individual inmersa en un mar de consciencia colectiva. Como especie todos los humanos compartimos una misma consciencia colectiva y el dolor, así como las alegrías y el conocimiento son comunes a todos nosotros. A veces podemos aislarnos en apariencia, pero venimos de dos años de coronavirus que si algo positivo han dejado es la certeza que como humanos hemos sido afectados en común por un mismo embate y somos una misma especie hermanada, por diferentes que sean nuestras culturas o nuestras formas de ser.

Seguramente ya nunca más nos podremos sentir solos en nuestro pueblo, país, continente o planeta. El cambio climático también nos coloca en la misma tesitura, algunos son más afectados por la zona en la que viven, pero tarde o temprano todos sentimos esas consecuencias como especie. Una misma especie en un planeta finito.

Esa es la evolución. En nuestra evolución como especie, hemos ido desde las partículas subatómicas hasta las células y los organismos complejos y vivimos en simbiosis con millones de seres microscópicos sin los cuales no podríamos sobrevivir. Hasta ahora esta evolución ha sido a un nivel sobre todo físico u orgánico. Ahora, si debemos seguir evolucionando, y debemos hacerlo porque sin evolución no hay adaptación a los cambios que vienen, nuestra evolución debe teñirse de consciencia y tener en cuenta a todo el colectivo humano.

Nuestra evolución como especie depende de nuestra relación con miles de especies que forman o han formado parte de nuestra evolución orgánica. Ahora la evolución sigue por otros derroteros, los de la consciencia. El salto evolutivo[2] que está acontenciendo ya en nuestro planeta, hace de los humanos unos seres más abiertos (quizás todavía no para la mayoría, pero el número crece por momentos) y en conexión imprescindible con el resto de especies vivas y nuestro entorno natural (consciencia ecológica), con nuestra interioridad y las especies microscópicas y las células que forman parte de nuestro ser tan complejo (consciencia celular) y como no podría ser de otra manera, con nuestros hermanos humanos (consciencia de hermandad humana).

Esta última consciencia se está despertando de forma más importante en estos últimos tiempos y por lo tanto la gente que estamos evolucionando en consciencia y yendo más allá de nuestros egos, o al menos para muchos esta es la intención, sentirá la unidad de forma más importante y sentir quiere decir que cuando se produzcan acontecimientos como esta invasión en Ucrania, nuestros seres reales no podrán sentirse indiferentes, aunque quieran. En el fondo sabemos a ciencia cierta que Todos Somos UNO y el dolor de nuestros hermanos, insisto, el de todos, será también un poco nuestro. Somos individuales y colectivos a un mismo tiempo. Somos gota y océano. Cuando estamos en “modo gota” no sentimos tanto, pero cada vez más estamos en “modo océano” y estamos más conectados al resto de “gotas”.

Y aquí viene otro aspecto que deberemos cuidar. Al ser una sola especie y sentir el dolor ajeno como nuestro, no debemos sumergirnos en él, ni tampoco en el miedo y ansiedad que esta situación está despertando. También aquello que construyamos en nuestras mentes podrá  influir en el todo, también en nuestros hermanos en conflicto. Por lo tanto no deberemos dejar que los egregors de miedo o ansiedad nos lleven a su terreno y modifiquen nuestras emociones y pensamientos consiguiendo bajar nuestra vibración. Debemos crear egregors de Amor, de paz, de equilibrio y contagiarlos a nuestro alrededor. Requiere consciencia y atención plena, requiere voluntad y una mente creadora y la certeza que aquello que sale de nuestro ser tiene la fuerza creadora de los soles. Solo así contribuiremos a la paz. No hay malos ni buenos, solo ignorancia y dolor, miedo a perder. Podemos instalarnos en la ira o la injusticia (y encontraríamos mil motivos para hacerlo), o en el miedo al futuro a que se extienda el conflicto o se nuclearice,… O podemos dejar estas vibraciones y vibrar en Amor, visualizando un fin de la guerra. Centrarnos en todos los voluntarios de diferentes países que están actuando, siguiendo su sentido de Unidad sin importar nada más. Emocionarnos con el amor que muestran y llorar de alegría con ellos que ya saben que son Uno con los demás. Ese, herman@s creo que es el camino. Un abrazo grande. Un abrazo pleno de PAZ.


[1] El egregor es la suma de pensamientos/sentimientos/emociones de una misma vibración que se unen por dicha misma vibración y que atraen pensamientos/sentimientos y emociones de la misma calidad (alta o baja, según).

[2] A este salto evolutivo que debemos acompañar con nuestra consciencia si queremos sobrevivir como especie yo le llamo la Primera Simbiosis de la Conciencia. Podéis averiguar más y descargaros mi libro de forma gratuita “La Conciencia de Gaia” en mi página web.

Las esencias del Jardí en relación con las flores de Bach

Mi forma de entender la terapia floral, me hace pensar que el sistema de las flores de Bach es el único sistema (en el auténtico sentido de la palabra) que yo conozco. La forma en como lo suelo trabajar me da la sensación de ser como un esqueleto sobre el que construir la terapéutica y aunar la ayuda que las otras esencias nos pueden ofrecer. Existen muy buenas esencias florales en el mundo y creo que la mayoría de las esencias del Jardí, que elaboro con tanta conciencia como soy capaz, son muy eficaces. Pero el Jardí de les Essències es solo un grupo de esencias que, espero, con el tiempo, lleguen a ser un sistema. Estoy trabajando en ese sentido. Mientras, las vamos elaborando, usando, conociendo y apreciando. Para facilitar su uso, a parte de la descripción y el repertorio de síntomas (que están en el catálogo) que os podéis descargar gratuitamente en nuestra tienda online (www.tiendaeljardidelesessencies.com) o en la web del Jardí (www.eljardidelesessencies.com), este escrito pretende relacionar cada flor de Bach (38 + Urgencias) con las esencias del Jardí (150 por el momento). También habrá muchas esencias del Jardí que trabajan aspectos muy concretos que Bach no había valorado por la época en que le tocó vivir (sexualidad, feminidad, espiritualidad, conexión con otras realidades, etc.). Estas están fuera de rango en relación a las de Bach y por lo tanto no formaran parte del esqueleto. Serán complementos necesarios. De las 150 del Jardí, solo unas 70 complementan Bach, el resto, unas 80 esencias se ocupan de otros menesteres.

Muchas de las esencias del Jardí que tienen actividades comunes a las de Bach, no están llamadas a sustituirlas, sino a complementarlas. A veces una flor de Bach que trabaja los miedos, por ejemplo, no será tan eficaz como una flor del Jardí, a veces justo lo contrario. ¿Por qué? Porque nosotros sabemos muy poco de las esencias, en general solo aspectos muy amplios y por lo tanto es importante acotar la causa de dichos miedos para saber que esencia será mejor en cada caso, si una de BACH o del Jardí o ambas. El esqueleto del que partimos es Bach, pero la piel y los órganos pueden ser otras esencias.

A veces con Bach puede haber suficiente, pero tan negativo puede ser dejar de lado a Bach, como si las nuevas esencias fueran mejores; como tratar de forzar el sistema como si todas las problemáticas tuvieran que encajar solamente en Bach, aunque fuera de forma forzada (he visto ambas actitudes en colegas terapeutas y formadores).

Existen 400.000 especies de plantas en el mundo. Bach encontró 36. ¿Creen que tuvo el acierto o la suerte de escoger las únicas esencias del mundo que tenían propiedades terapéuticas? Mi respuesta como elaborador es clara: NO, hay cientos, sino miles de esencias florales de especies de todo el mundo que tienen mucho que aportar a la humanidad y algunas ya lo están haciendo. Yo quiero mostraros unas pocas, las que personalmente elaboro y para conocerlas mejor las voy a relacionar, cuando sea posible, con las flores de Bach para complementarlas y mejorar nuestro trabajo como terapeutas. La naturaleza nos ofrece un vergel de posibilidades que no deberíamos descartar a la ligera. Un arbrazo.

Agrimony: Fuchsia, Rudbeckia.

Aspen: Ajo silvestre.

Beech: Alfilerillo de Pastor, Perilla.

Centaury: Árbol del Amor, Botón de Oro, Girasol Gigante, Ruda.

Cerato: Avellano, Te,Cerato: Avellano, Te.

Cherry Plum: Cherry Plum-red.

Chestnut Bud: Salvia, Cefalotus, Utricularia.

Chicory: Rubia.

Clematis: Clematis-4, Clematis-5, Clematis-6, Estrella Fugaz, Guisante Silvestre, Romero, Esencia de Presente.

Crab Apple: Artemisia, Escrofularia acuática, Tomillo, Tumbergia.

Elm: Diente de León.

Gentian: Borraja blanca.

Gorse: Retama de Olor.

Heather: Rubia.

Holly: Alcachofa silvestre, Cardo Mariano, geo-Holly.

Honeysuckle: Corazón de María, Corazón Blanco de María, Amar lo vivido, Esencia de Presente.

Hornbeam: Tanaceto, Zarzamora, Guerrero de la Voluntad.

Impatiens: Diente de León.

Larch: Botón de Oro.

Mimulus: Ajo Silvestre, Milenrama dorada, Mimosa, Sensitiva.

Mustard: Borraja blanca, Corazón de María, Corazón Blanco de María, Flor de Espolón Zulú, Saúco, Hipérico, Pomelo.

Oak: Higuera.

Olive: Aloe arborescente, miel energía.

Pine: Hisopo, Los 7 perdones.

Red Chestnut: Milenrama rosa.

Rock Rose: Rock Rose-sensitive.

Rock Water: Higuera, La cascada del Jardí.

Scleranthus: Almez, Gloria de la Mañana.

Star of Bethlehem: Cólquico.

Sweet Chestnut: Corazón de María, Buganvilla.

Vervain: Girasol Gigante, Paulonia.

Vine: Girasol Gigante.

Walnut: Almez.

Water Violet: Criptomeria, Violeta, Orquídea de las relaciones.

White Chestnut: Amapola mestiza, Lavanda, Fruta de la Pasión, Valeriana.

Wild Oat: Árbol del Destino.

Wild Rose: Te, Yerba Mate.

Willow: Albaricoque.

Recordar con el Mar – Curso de comunicación con la Naturaleza XXXVIII

Sentarse frente al mar es sentarse frente a un gran espejo que refleja el universo, tanto el micro universo de nuestra vida, como el macro universo de las muchas vidas y espacios.

Sentarse frente al mar es sentarse frente a un maestro que como dice Mayte, mi Maestra del Mar, siempre te da lo que necesitas.

El otro día, frente al mar percibía los mensajes en su vaivén.

Me sentía como uno de esos granos de arena que han rodado tantas veces que, con el tiempo, la vida de las olas los redondea de asperezas. Como yo me siento redondeado por la vida que me toca con el vaivén de sus cosas.

Ese grano a veces es sumergido en el Mar Infinito para volver a emerger a la vida terrenal. Cada vaivén de las olas para el grano puede ser un día con su noche, una semana o una vida.

Pero no solo soy grano de arena. También gota de agua meciéndose y mezclándose en el total del Mar. Indivisible soy del mar entero. Inseparable, Uno con él. Solo cuando salgo de él, por un instante, aparezco con una conciencia de ser individuo, solo gota. Pero en realidad nunca dejo de ser Mar. Ese es el concepto que el mar me recuerda, que en apariencia, en el espacio entre olas, cuando la gota sale despedida de la ola y queda encima de la roca, estamos solos. Pero eso dura un instante, porque otra ola reabsorbe la gota en el mar y lo que parecía soledad, es unidad de nuevo. Siempre. A veces la gota sale del mar para explorar, parece, la individualidad y por un momento siente la roca, y las algas y el aire y olvida al mar de donde salió. Pero el mar les recuerda que la soledad es una ilusión momentánea. Parece, solo parece, real.

En el nivel de la conciencia todos somos, en apariencia, gotas, pero en un mar de conciencia infinito del que nunca nos separamos. El Mar nos aporta tanta paz, tanta calma, tanta profundidad y tanta infinitud porque a un nivel inconsciente nos ayuda a recordar que somos uno con la conciencia Universal, como una gota de agua es uno con el océano. Ese mensaje penetra en nuestro ser de una forma sutil y nos emociona y recuerda.

La naturaleza siempre nos enseña de esa manera sutil y profunda y por eso es la Maestra que no se equivoca. Mil maestros humanos pueden mostrarme el camino y aun así puede ser que no lo vea, porque en su enseñanza se filtraran sus aprendizajes y vidas. Será interesante pero,…

La naturaleza, en cambio, tiene el mismo lenguaje que nuestra alma y la geometría del Corazón y de forma suave, callada e inadvertida mueve nuestros hilos internos y nos conmueve. Aprendemos al ritmo del que somos capaces con nuestra capacidad de percibir, ni más, ni menos. El ritmo de la naturaleza, nuestro ritmo natural.

Por eso ante las dudas sobre que maestros escoger en la vida, para mí solo están el Maestro Mar, El Maestro Árbol, La Maestra Roca, La Maestra Lluvia, La Maestra Puesta de Sol,… y si, a veces también el Maestro Hombre o la Maestra Mujer, porque son herman@s, hij@s de la misma naturaleza. Son Naturaleza también y me enseñan con los actos de sus corazones más que con las palabras de sus mentes.

Feliz Navidad!

Belleza y Reverencia – Curso de conexión con la Naturaleza XXXVII

La gente me pregunta a menudo como pueden incrementar su conexión con la naturaleza. Yo les digo, entra en la web del Jardí y en el blog ¿Hablas Planta? hay todo un curso para ayudarte a conectar con la naturaleza. Así es, y funciona si lees con atención e intención y después te pones manos a la obra.

Pero hoy sábado 27 de noviembre del 2021, he ido a la montaña cerca de casa y he disfrutado de un paisaje poco común, que he colgado en Instagram en la cuenta del Jardí (#eljardidelesessencies) en un vídeo de ese paisaje vivo.

Mucho frío, mucho viento, nubes que corrían cerca de mi cabeza, otras, en segundo plano, un poco más lentas, rayos de sol que penetraban por los jirones nubosos que no lograban opacar al Sol. El cuerpo temblaba de frío y emoción. Cada pedazo de cielo cambiaba en pocos segundos, a pesar de que el paisaje de fondo era conocido por mí desde hace más de 40 años. Texturas, colores, matices luminosos que parecían crear un paisaje irreal. Belleza, una belleza arrebatadora que henchía el corazón. Contemplarla era en sí mismo una plegaria. Ante tal magnificencia, solo comparable con mi pequeñez como humano, la admiración de la belleza dio paso a la Reverencia. Reverencia por la vida, por la gran Madre en la que esto se hace posible y agradecimiento por el cuerpo en el que habita mi alma, que dispone de los sentidos para admirar y reverenciar. Un cuerpo que es naturaleza también.

Somos naturaleza en acción, vivimos en la naturaleza que es toda la Tierra y no podemos separarnos de ella ni que queramos. Pero la gran pregunta que debemos hacernos es: ¿Tengo momentos en mi día a día en los que agradezco por la belleza que me habita y que me rodea? ¿Siento reverencia por las maravillas que no dejan de suceder en mi entorno? Si la respuesta es que no, falta reconectarte con la naturaleza y contigo mismo, que eres naturaleza también. Solo tienes que desearlo realmente.

Si es que sí estás abierto a la Gran Madre. En ese momento de maravilla, habla con Ella como si fuera tu mamá, agradécele por la Vida y déjate llevar por tu Corazón. Lo que entonces suceda será Sagrado para ti y es Conexión pura con la naturaleza, tu casa real. Aquí está una pequeña aportación de una Gran Verdad. No puedes separarte de lo que Eres. Solo que desees reestablecer el pacto de conexión, Ahí Eres Naturaleza.

Cada vez que admires la belleza, conectas. Cada vez que sientas reverencia ahí te conviertes en uno con Ella. Esa conexión es profunda y duradera, solo date tiempo para que suceda y saboréala sin prisa. Déjate llenar. No pases por el paisaje como en una visita turística de tiempos acotados. Date tiempo y recuerda, Esa Belleza que ves, también eres tú. Esa Reverencia que sientes, también es por ti. El Amor tiene muchas formas y todas también están en ti.

Gracias por tu Belleza.

Las distintas profundidades de la terapia con flores de Bach (I) – Curso de Comunicación con la naturaleza XXXVI

Cuando pensamos en flores de Bach y hablamos con alguien no formado en ellas, probablemente no sepa que son exactamente, pero conozca el remedio de rescate. Esa es la primera aproximación de mucha gente a las flores. Evidentemente tomar el rescate no es terapia floral, pero es una primera aproximación.

Otra forma de aproximación a las flores de Bach que he podido constatar se basa en el uso del patrón transpersonal de Ricardo Orozco, que permite darnos cuenta, que, las flores de Bach y otras esencias pueden equilibrar el cuerpo físico y sus dolencias al mover y equilibrar parte de algunos de los cuerpos energéticos. Mucha gente reticente a las flores y a su filosofía se rinde ante la evidencia en su propio cuerpo físico y es la puerta de entrada para los que necesitamos pruebas tangibles. A menudo esta gente acude al terapeuta floral después de intentar todo tipo de medicamentos alopáticos y se sorprende que las flores hayan tenido éxito donde otros remedios no pudieron. Empezar en el cuerpo físico (aunque, realmente, se esté empezando en los cuerpos energéticos, sin saberlo) es empezar a construir un fundamento que permitirá seguir el trabajo por la confianza que la terapia ya se habrá ganado.

Otra gente empieza la terapia floral por aspectos emocionales o mentales que dan lugar a efectos indeseables: miedo a volar, ansiedad, pánico escénico, estrés, falta de concentración, traumas, y un largo etc., que impide al consultante hacer vida normal. Aquí damos las esencias para tratar dichos aspectos que molestan la vida cotidiana del individuo. A menudo este trabajo no deja de ser sintomatológico (al estilo alopático) pero da buenos resultados y evita que la persona tenga que tomar medicamentos con los efectos secundarios. Todavía no empezamos la terapia floral propiamente, aunque estemos trabajando con flores.

Un porcentaje de las personas que mejoran dichas sintomatologías se dan cuenta, casi siempre con la ayuda del terapeuta, que existen unos patrones en su interior que se van repitiendo. Esas repeticiones son causadas porque cada individuo tiene una personalidad, un ego, con el que trata de enfrentar al mundo. Esa personalidad suele tener unas virtudes y unos defectos (defectos que a menudo son virtudes disfrazadas por el exceso; por ejemplo, el exceso de energía de impulso de Impatiens no es un defecto, o no lo es la energía de impulso en sí misma, sino el exceso de dicha energía). Por lo tanto, aquí se inicia propiamente la terapia floral, buscando patrones individuales, ayudando a comprenderlos, aceptarlos y finalmente a equilibrarlos y transcenderlos.

Para realizar este trabajo acostumbramos a usar las 38 esencias de Bach en la combinación que creemos más adecuada. Mi propuesta viene del trabajo que hace años voy realizando del esquema circular que nos dejó Bach de su puño y letra (imagen anterior). Siguiendo dicho esquema, que Bach no tubo tiempo o intención de trabajar en esa época, a cada Sanador le corresponde un Ayudante de los que se asocian a uno de los 4 Elementos (Gorse, el Fuego; Oak, la Tierra; Heather, el Aire; Rock Water, el Agua). Después, a cada Sanador también le corresponde uno de los dos Ayudantes que simbolizan la energía masculina o la energía femenina (Olive aporta energía masculina o yang; Vine aporta energía femenina o Yin) y finalmente a todos nos corresponde tomar Wild Oat, que es la esencia floral que nos da la orientación para encontrar nuestro camino. Por eso, si nos fijamos bien en el esquema circular, en el centro de dicho esquema, todas las flores miran a Wild Oat. Es una energía, la de la avena silvestre, que evita la dispersión, nos aporta concentración y enfoque en el camino de vida que debemos transitar. Por lo tanto, a cada sanador, siguiendo esta propuesta, le corresponde tomar 4 esencias, la propia como sanador, el ayudante de su elemento, el que deberá aportar el yin o yang necesario y finalmente la esencia “brújula” que orientará el camino.

Las esencias agrupadas de esta manera, con un profundo sentido bachiano, a mi entender, van a trabajar la personalidad para aceptarla y equilibrarla. En lugar de luchar con nuestras pulsiones, les ponemos luz, entendimiento y dejamos de negarlas y verlas en negativo. Somos Luz que olvidamos por unas vidas que lo éramos, las esencias nos recuerdan lo que nunca dejamos de ser y nos reorientan hacia una personalidad en equilibrio.

¿Como sabremos con que sanador empezar? No olvidemos lo que Bach nos dijo. Para saber nuestra personalidad tenemos que fijarnos en como reaccionamos cuando estamos enfermos:

Queremos curarnos rápido y se nos hace muy difícil estarnos quietos, Impatiens; Tenemos mucho miedo que la enfermedad sea mucho más grave de lo que nos han dicho, Mimulus; No estamos demasiado centrados en la enfermedad ni en tomar nada para aliviarla, Clematis; Actuamos como si la enfermedad nos hiciera felices, Agrimony; Seguimos sirviendo a los demás a pesar de estar enfermos, Centaury; Pedimos compañía a toda hora y hacemos que nuestros allegados se sientan mal si no están sirviendo a nuestras necesidades, Chicory; Nosotros le decimos al terapeuta lo que debe recetarnos para mejorar, Vervain; cambiamos muy a menudo de remedio para estar mejores, a la mañana flores, en la tarde “ibuprofeno”, a la noche,… , Cerato; alternamos estados contradictorios, el dolor es insoportable y tiempo después, no era para tanto, Scleranthus; no queremos ver a nadie cerca al encontrarnos mal, Water Violet; nos desanimamos fuertemente cuando los síntomas, que parecían reducirse, vuelven, Gentian; cada enfermedad es un proceso vivido con profundidad y necesidad de cambio y trascendencia, como si fuera una experiencia de muerte a pesar de no ser grave, Rock Rose.

Veamos algunos ejemplos. El esquema que construimos nosotros en color nos permitirá entender mejor el Elemento que aporta cada esencia y su unión con el ayudante correspondiente.

Este esquema es el de Bach, tal cual, con una simple rotación, elevando Olive arriba en el centro, quedando Vine abajo en el centro, pero sin alterar el orden.

Color amarillo, las esencias aportan Fuego (las personalidades tienen exceso de Agua o emociones). Color rojo, las esencias aportan Tierra (las personalidades tienen un exceso de Aire, o pensamientos). Verde, las esencias aportan Aire (las personalidades tienen exceso de Tierra o apego) y Azul, las esencias aportan Agua (las personalidades tienen exceso de Fuego y rigidez).

Veamos 4 ejemplos, uno de cada elemento. Mimulus es emocional y al tener un exceso de Agua necesita el Fuego de su propia esencia floral. Un Fuego que si fuera insuficiente se complementa con Gorse, su ayudante, que aporta más Fuego. Además se le añade Olive que aportará una energía Yang al propio Fuego y finalmente Wild Oat como armonizador de todo y que guiará al camino correcto.

Chicory es una personalidad de apego, de exceso de elemento Tierra. La esencia de Chicory aporta Aire, al igual que Heather, su ayudante, y Vine, que tiene una energía Yin, permite soltar la tendencia de Chicory de atrapar en su telaraña de relaciones. Finalmente, Wild Oat.

Scleranthus es una personalidad con Aire excesivo. La esencia de Scleranthus positiviza la personalidad aportando Tierra para ayudar a centrar, así como Oak, que ayuda a enraizar y Olive que aporta energía yang para desbloquear. Wild Oat, como siempre en todas.

Impatiens, mucho Fuego, mucho movimiento. La esencia de Impatiens aporta Agua para enfriar el Fuego. Rock Water, el Agua y la flexibilidad del elemento, Vine también enfriará con su Yin y Wild Oat que dirigirá el proceso.

Important: para esta forma de trabajar en “tétradas” no añadir ninguna otra esencia a las 4. Si se necesitan otras para otros temas, prepararlas con envase aparte y tomar separadas en el tiempo. Cada tétrada formará una esencia propia para trabajar en profundidad la personalidad en cuestión.

Mucha gente tendrá la tentación de añadir alguna flor “importante” a las 4. NO LO HAGAIS. Solamente experimenta. Si eres un terapeuta experto seguramente pensaras que reducir todo a 12 fórmulas es una mala gestión de la diversidad floral. Experimenta. La mejor forma de salir de dudas es probar. Si se tiene seguridad de la flor de la personalidad veréis como se mueve todo usando este método. Seguro que las flores que te corresponden ya las has tomado en diferentes momentos por separado, pero lo bueno es tomarlas unidas en las tétradas del esquema Bach. Solo experimenta. Esta forma de usar las esencias no invalida los métodos anteriores ni las mezclas que os apetezcan, solo ponen en valor el esquema que Bach nos legó y que tenía, sin duda, un sentido iniciático.

Experimenta y compártelo si te apetece en un mensaje a mi correo: tsivaj@yahoo.es

Con este método la personalidad se equilibra. Eso queremos en este paso, pero este paso no es el definitivo. En la siguiente entrega contaremos que se puede hacer con el siguiente esquema de Bach, el completo.

Si te apetece esta forma de trabajar, tenemos plazas todavía en nuestra formación presencial que empieza en Enero 2022 en el Jardí. Puedes descargarte más información en https://eljardidelesessencies.com/formacion-en-esencias-florales/

un abrazo!!

La formación floral y espiritual del Jardí para el 2022

El 2021 ha sido el año de poner a prueba nuestra nueva formación floral, con contenidos, todos, que parten de mis propias investigaciones o de aspectos dictados por la intuición.

Hemos conjugado aspectos distintos que van del trabajo con los esquemas secretos de Bach y su aplicación práctica en la evolución espiritual y la sanación; el uso de las flores de Bach en los chakras, las nuevas investigaciones sobre su aplicación en órganos y la profundización en las más de 125 esencias de propia investigación del Jardí.

Al mismo tiempo hemos aprendido sobre los 4 Elementos de la naturaleza, y sobre los seres espirituales que habitan el Jardí; los distintos espacios de sanación que se abren a la comunicación con el reino humano; el estudio y la aplicación de los Símbolos del Jardí, que nos fueron comunicados y que ayudan a liberar, crecer o limpiar aspectos de estas y otras vidas. El estudio de las 7 Llamas de la Creación, etc, etc.

Todo ello siempre con la toma de esencias desde los primeros días para profundizar en el autoconocimiento y la sanación profunda. Esencias nuevas que nos conectan con el mundo espiritual y flores de Bach tomadas siguiendo los criterios de los esquemas de Bach y que promueven un movimiento interior distinto. También las esencias de Bach elaboradas en geoda que nos aportan una mayor profundidad de actuación.

Esta formación es presencial, en el espacio natural del Jardí.

Algunos comentarios de las alumnas actuales:

“El Curso, está siendo muy interesante. Para mí, está suponiendo integrar una nueva forma de ver y de estar en la naturaleza, descubrir y tomar conciencia del valor de todas y cada una de las plantas y árboles que nos rodean, de cómo nos pueden ayudar en el proceso de sanación individual y colectivo, pero también y, sobre todo, está siendo un viaje interior intenso y profundo, de experimentación y transformación personal. Además, poder hacer el curso en el Jardí de les Essències, rodeada de tanta naturaleza es un privilegio. Gracias Jordi por compartir tanta sabiduría”.

Cristina

“Para mí la formación en el Jardí es como una ventana abierta a la luz y al aire fresco, una oportunidad magnífica de crecer aprendiendo, explorando y experimentando en un espacio repleto de energía, con compañeras con las que se comparten experiencias y conocimientos que enriquecen a todo el grupo. Muchas gracias, Jordi por tu generosidad, tu honestidad y por tu humildad”.

Rosa

Si queréis podéis descargaros toda la información de los cursos en:

https://eljardidelesessencies.com/formacion-en-esencias-florales/

Un arbrazo a Tod@s!!

Jordi Cañellas

Maestras de la Alquimia

Si los humanos fuéramos capaces de abrir nuestras mentes más allá de nuestro antropocentrismo, nos daríamos cuenta que vivimos en un universo lleno de seres que pueden ser nuestros maestros. No solo porque han conseguido adaptarse al ambiente de forma excelente y usando siempre maneras sostenibles de hacerlo (algo que los humanos ahora tenemos la necesidad de imitar por nuestra propia supervivencia), que también, sino porque encarnan, en su vida, la sabiduría de la alquimia interior.

“Como es arriba, así es abajo; como es abajo, así es arriba”, reza la ley de Correspondencia del Kybalión. Aquello que vemos en un plano determinado puede usarse para comprender otros planos a los que no tenemos acceso directo.

Los seres fotosintéticos, es decir, plantas, algas y protozoos, sobre todo, han llevado a la excelencia la capacidad de obtener todo lo que necesitan en su vida a partir de agua, dióxido de carbono y luz, es decir, a través de la fotosíntesis.

Los humanos, a pesar de nuestros increíbles avances tecnológicos, no hemos sabido imitar a los seres verdes y azules en su capacidad de crear materia a partir de elementos tan simples y al alcance de todos.

La fotosíntesis es una reacción química, pero al mismo tiempo y con las claves adecuadas es una lección de vida que los humanos deberíamos tratar de imitar. Veamos la reacción desde el punto de vista simbólico y metafísico.

Los vegetales absorben agua por sus raíces y la elevan hasta sus hojas. Allí, las células, que poseen pigmentos que captan la luz solar consiguen cortar la molécula de agua con un micro láser que fabrican creando un solo haz de luz a partir de la luz que entra.

La molécula de agua cortada, separada en hidrógeno y oxígeno se combina con el dióxido de carbono que entra por los estomas, los poros de las hojas, y en su nueva unión, se construye la molécula de glucosa. Fruto de esta reacción una molécula de oxígeno se forma y es expulsada de la hoja para beneficio nuestro y de todos los seres que viven de él.

Agua + Dióxido de carbono + Luz …….da lugar a……. Glucosa + Oxígeno

Veámoslo desde el punto de vista simbólico:

El agua se ha asociado siempre con las emociones por su tendencia cambiante, su movilidad y fluidez.

El dióxido de carbono forma parte del aire y el aire, se ha asociado con los pensamientos por la tendencia de ambos a la expansión. Nuestros pensamientos tratan siempre de ocupar la totalidad de nuestra mente, igual que el aire ocupa todos los rincones de un espacio.

La luz se ha asociado desde antaño a la conciencia ya que solo cuando somos conscientes de algo podemos verlo.

La glucosa en las plantas es la energía que necesitan para construir el resto del ser vegetal. Es la energía de materialización.

Y finalmente el oxígeno, que para las plantas es un residuo, pero que para nosotros es la vida. El oxígeno permite las reacciones en nuestras células que aporten la energía necesaria para funcionar. Es la energía de vida.

Emociones + Pensamientos + Consciencia

…. da lugar a ….

Energía de materialización + Energía de Vida

Esta reacción simbólica da la clave para la adaptación a la vida en la Tierra, tanto para los vegetales que la tienen integrada en su ser, como para los humanos, que debemos recrearla en nuestro vivir.

La conciencia que pongamos en nuestras emociones y nuestros pensamientos determinará la energía para materializar de que dispongamos y la energía de Vida o la calidad de nuestra salud.

Si somos inconscientes en nuestro vivir no tendremos control alguno sobre nuestra vida, salud y la realización de nuestros proyectos. La vida nos parecerá un juego de azar donde la lotería del universo es quien decide si enfermamos o no, si somos creadores o no.

Otra posibilidad es ser conscientes y calificar nuestras emociones con tanto Amor del que seamos capaces. Tener un cierto control sobre nuestros pensamientos, tanto sobre nosotros mismos como con respecto a los demás para evitar crear egregors nocivos. Si la calidad de nuestras emociones y pensamientos es buena, dispondremos de abundante energía para materializar nuestros proyectos (que seguro estarán teñidos con la misma consciencia de Amor y Respeto) y abundante energía de Vida, que repercutirá en una mejor salud.

De nosotros depende, de nuestra consciencia y voluntad, para crear un mundo propio y lleno de vida o no.

Las plantas, hace millones de años que viven de esta manera en el planeta, integrando su conciencia plenamente en su materia y han conseguido crear un vergel exuberante de Vida y acoger la vida animal y también la humana.

Los humanos, que en nuestro proceso evolutivo hemos creado un ego para tratar de sobrevivir al mundo, nos hemos apartado de la Madre Tierra, pero tenemos la capacidad de volver a ella con solo hacernos conscientes de lo que pensamos y sentimos. Ponerle Luz a nuestro día a día nos hará más creadores, más saludables, y más integrados con nuestro entorno. Formando parte del proceso de Vida de la Tierra en lugar de entorpecerlo.

¿Son o no son los vegetales Maestros de la Alquímia?

Un arbrazo de Luz

Conciencia y Esencias II

De vez en cuando en mis cursos alguien me pregunta si las esencias florales no son algo externo de lo que dependemos. Algo que tomamos de afuera. Cuando el trabajo de crecimiento y equilibrio debería ser interno.

A lo que yo les respondo que sí… ¡y que no!

¿Qué es lo externo? ¿Qué lo interno? ¿Hay algo de lo que no formemos parte en la naturaleza? ¿No somos naturaleza en estado puro? ¿No somos conciencia? ¿No está toda la naturaleza preñada de vida y conciencia?

Somos naturaleza, de eso no hay duda. Una naturaleza con capacidad de autoconciencia como pocos seres antes. En el proceso de la adquisición de esta autoconciencia parece que nos identificamos con partes de nuestro ser, solo partes y las tomamos por el Todo. Miramos nuestro cuerpo cambiante y nos reconocemos en él. Aprendemos a sentir aquello que nos gusta y lo que no y creamos una autoimagen, a menudo demasiado fija, con la que definirnos. Pensamos como debería ser el mundo y lo analizamos todo a través de esa mirada, que, evidentemente, es muy subjetiva, y la tomamos como la verdad, como nuestra verdad con la que afirmarnos.

A medida que crecemos dejamos que otros nos definan y nos digan como creen que somos, y a menudo aceptamos su creencia como una definición de nuestro ser individual. Nuestro entorno, nuestra propia visión, lo que arrastramos como individuos del pasado, individual, familiar y colectivo, va tejiendo una cota de malla con la que creemos protegernos, pero que nos limita y constriñe, como una corteza demasiado gruesa, como una rama inflexible que se rompe con el viento fuerte de los días.

En medio de esta visión errónea de nosotros mismos, aislados en mitad de un universo infinito que de tan grande nos llega a aterrorizar, creemos que estamos solos. Pero no es así. La naturaleza, que es sabia pues es una con la conciencia universal, todo tiende a equilibrarlo y pone al alcance de nuestros errores las esencias para recordar. Para que nuestro ser adquiera la paz, el equilibrio, el valor, la mesura, la alegría, etc.

¿Cómo lo hace?

Imaginemos una persona que ha sido educada para ser rápida en sus quehaceres. Una persona que se siente útil si es capaz de hacer muchas cosas. Que no se siente bien no haciendo nada. Que tiene una personalidad emprendedora, iniciadora de proyectos. En lenguaje floral de Bach algunos podríamos llamarla Impatiens.

Esa persona no tiene ningún problema en realidad hasta que su don, la capacidad de iniciar proyectos y ser muy rápida llevándolos a cabo se va convirtiendo en una maldición. Eso sucede porque la gente la valora por su hacer y eso la llena de orgullo. El don va tomando peso hasta que la personalidad transforma ese don, por exceso, en un defecto. La energía veloz de Impatiens crece, y la mente, orgullosa de ser así, transforma esa energía mental en energía orgánica y el cuerpo sigue a la mente y a su vez toma velocidad. El corazón se acelera, la respiración corre y el sistema digestivo cabalga. Los músculos se tensan y el cuerpo manifiesta síntomas cada vez más intensos. Nunca para hacer daño. El cuerpo muestra a la persona un retrato de la mente para que vea y pueda entender que hay que suavizar algo. El cuerpo y con el tiempo, la enfermedad que se puede formar, son la naturaleza tratando de mostrar los excesos y equilibrar.

La persona consciente y que aprendió a leerse a sí misma entenderá y frenará, y los síntomas no llegaran a cronificarse. Por desgracia no aprendimos a leernos. Nadie nos enseñó. La gran mayoría creyendo que hacer muchas cosas y rápido en un mundo acelerado es un don, no querrá desidentificarse ni perderlo. No tendrá la conciencia del desequilibrio y no relacionará su corazón desbocado con su mente acelerada.

Aquí es cuando las esencias entran en juego. Para estos momentos cruciales la naturaleza nos regala una segunda oportunidad e “inventa” una planta que como el humano acelerado corre en su día a día. Crece cada vez más rápido y expulsa sus semillas, a menudo antes de tiempo. Esa especie vegetal precipitada está para mostrarnos su equilibrio. Al tomar la esencia de la flor de esa planta sentimos que sin correr tanto estamos mejor. La personalidad Impatiens, por primera vez, puede sentir su don sin los inconvenientes del defecto. La esencia nos recuerda el equilibrio perdido. No nos quita nada. Solo nos muestra cómo podríamos ser aprovechando aquello con lo que nacimos sin llevarlo al más extremo de sus extremos.

Y aquí es cuando la conciencia adquiere toda su relevancia. Si tomamos la esencia como quién toma una aspirina, creyendo que la esencia lo va a hacer todo, la persona se calmará, pues la esencia hará su trabajo de llevarnos a la calma pero con el tiempo la persona no habrá sentido de verdad su don y su defecto, no sabrá que puede usar ambos y pasado un cierto tiempo correrá de nuevo atraído por lo que cree es su forma de ser y dirá, resignada: “yo soy así”.

La persona que en conciencia (muy a menudo la guía de una terapeuta puede facilitar grandemente las cosas) entienda que no hay nada malo en ella y que solo requiere reequilibrar el “exceso de don”, sanará.  Aceptando su virtud y manteniéndola dentro del equilibrio, no llegará al defecto.

Las esencias, no tengan miedo, nunca harán nada que no hagamos por nosotros mismos a un nivel profundo (aunque en la superficie notemos muchos cambios en los síntomas). Son apuntes, recuerdos, indicaciones de equilibrios, de un camino que tendremos que recorrer en primera persona. La naturaleza será nuestra maestra si nos dejamos guiar. La naturaleza cuida de sí misma y ¿que somos nosotros sino naturaleza? Con la naturaleza como Maestra, no hay error posible. Las esencias florales son los guiños que la Madre Tierra ofrece al mundo humano en su adolescencia, aportando su Amor en cada forma de Vida, para ayudar al ser autoconsciente en los dolores del parto espiritual que está atravesando.

Con Amor

Conciencia y esencias

¿Sabes que tú, como ser humano, eres el resumen evolutivo de toda la vida en la Tierra? En ti se integran los minerales, formando huesos, cabello, uñas y dientes y en pequeñas cantidades son básicos para el resto del organismo (piensa en el hierro de la sangre). Tus células son casi iguales a las de los animales y tu ADN está constituido por retazos de bacterias, hongos y virus, entre otros; a parte de todos los microbios que forman tu flora intestinal, dérmica, vaginal, etc. y sin la cual no estarías vivo.

También sabemos que como seres humanos sintientes no somos solo materia y energía, sino que somos un animal, emocional, social y que usa fuertemente la mente racional.

Tenemos muy claro que para vivir cada día en este planeta azul requerimos de aire, de agua y alimentos para nuestros cuerpos físicos y que cuando enfermamos usamos las plantas medicinales, desde antaño (que ahora se han transformado en miles de remedios químicos, muchos, imitaciones “más potentes” de los principios activos de los vegetales).

Por la ley de Analogía, “lo que es arriba, es abajo”. Lo que sucede a nivel físico, debe suceder a nivel energético, a nivel emocional y también a nivel mental y como no, a nivel espiritual. Y por eso mismo no sería inteligente usar una infusión de tomillo para sanar un trauma emocional, ni una aspirina para tratar una depresión.

Veamos un ejemplo concreto. Un dolor de barriga puede deberse a muchas causas. Puede deberse a una indigestión, un exceso puntual de alimento y lo podríamos tratar con una infusión de manzanilla.

Pero si la barriga nos duele porque no podemos tragar algo en el nivel emocional, la infusión de manzanilla, a lo sumo calmará parte de sus efectos, pero no la causa. Podremos usar la esencia floral de manzanilla que irá a calmar las emociones relacionadas. Al calmar la causa, los efectos (el dolor) cederán.

Si el dolor viene por algo que no entendemos, que no procesamos adecuadamente en el nivel mental, entonces quizás la esencia de Chestnut Bud, puede ayudarnos a entender.

Así cada esencia trabaja en un nivel adecuado y necesitamos saber cual es el nivel que debemos abordar para ser realmente eficaces en el tratamiento. Sino estaremos dando “aspirinas para emociones”.

Otro aspecto básico y que a menudo olvidamos es ayudar a enfocar a nuestro “paciente” en la verdadera causa de su sufrimiento. La falta de conciencia, el olvido de quién es en realidad, son el gran obstáculo a su curación.

A ese aspecto, aunque el trabajo será suyo, los terapeutas debemos contribuir a mostrar el camino que él deberá valorar si quiere andar y entonces deberá recorrerlo.

Podemos dar esencias largo tiempo. Si son acertadas enseguida mostraran su eficacia, pero si la causa del sufrimiento no se aborda y solo se adormece con las esencias, podemos dar por seguro que el sufrimiento seguirá, puede qué con altibajos, pero seguirá.

Queremos una terapia floral que ayude a ser conscientes a la gente, para que cada día sea más autosuficiente y menos dependiente del terapeuta.

Os decía al principio que somos un resumen evolutivo de todos los seres y eso nos da una gran ventaja. Cuando nos desviamos de nuestro ser real contamos con una miríada de asistentes en plena naturaleza que podrán recordarnos “el camino de vuelta a casa”. Esencias de plantas, de algas, de hongos, de minerales, de animales (que, claro está, no se preparan por ebullición 😉).

Cada especie está especializada en un don, en una virtud, en una parte del ser humano. Cada ser ha ayudado a conformar al humano en alguna de sus partes y cada ser puede ayudar a recomponerla.

Para eso “solo” necesitamos encontrar donde está el problema y si éste es de carácter puramente físico, emocional, energético, mental o espiritual. Después aplicar el remedio correspondiente en el cuerpo que lo requiera.

¿Y ya está?

Nooo. Ahora empieza. El remedio, lo que hace es solo ayudarnos a recordar la armonía que se perdió en ese aspecto y fraguarla de nuevo. Pero ningún remedio sustituye a la conciencia del propio ser, que es quien realmente debe aprender para poder cambiar. A menudo, aprender, será solo aceptar. Si no aprendemos, repetiremos. Y esa repetición será dolorosa, porque si no somos capaces de aprender con conciencia, el dolor actúa de despertador de la misma para, al fin, llevarnos al equilibrio.

Por compleja que sea nuestra sociedad y nosotros mismos, al ser hijos de la Tierra, de todos los seres de la Tierra, también en ellos encontramos consuelo y aprendizaje. Miles de esencias nos esperan para ser descubiertas, para cientos de casuísticas distintas. Desde las que trabajan en la contraparte energética del cuerpo físico (cuerpo etérico), las que equilibran aspectos emocionales y mentales y también las que nos ayudan en aspectos espirituales. Las hay para ayudar en los desequilibrios (excesos o defectos de lo que sea), otras son para protegernos del entorno (aspectos emocionales o energéticos), y unas más recientes que nos ayudan a contactar con otras realidades cada vez más cercanas. Además, ante tal variedad de la Vida que viene a nuestra ayuda, en cualquier conflicto encontraremos esencias que pueden trabajarlo en sus distintos matices, en sus diversas causas, siendo más eficaces. Cuanto más cercana sea la esencia al problema, más eficaz.

En la terapia floral debemos enfocarnos en lo que el consultante debe aprender, en que espacio de su ser debe aprenderlo (que cuerpo energético) y que esencia es la más adecuada para ambos. Todo el proceso guiado con una conciencia centrada en la virtud a trabajar. Y el acompañamiento del terapeuta para insistir que la cura real viene del propio ser del paciente. Así, el paciente, dejará de ser paciente para ser “actiente”.

Un abrazo