Los árboles no hablan. ¿O si? – Curso de comunicación con la naturaleza VI

Esta comunicación es de Inda Jani, otra de las sanadoras que forman parte del grupo de trabajo de El Jardí de les Essències. Ella aprendió hace años a comunicarse con los árboles y otras fuerzas de la naturaleza y este año, por primera vez en El Jardí , vamos a poder contar con su maestría al ofrecer unos cursos presenciales para aprender a conectar con los árboles y recibir sus mensajes.p1060048

Hace un tiempo, un niño me preguntó: “¿cómo es que tú hablas con los árboles?, ¡los árboles no  hablan!”

No era una pregunta fácil de responder, en primer lugar, porque debía adaptar mi lenguaje al suyo, y no soy muy hábil en ésto; en segundo lugar, porque sentía el tono de “esta chica está loca…” Le conté que los árboles nos pueden ayudar a encontrar respuestas cuando no sabemos qué hacer, pero que su voz no la oiremos con los oídos, si no con el corazón… que cuando se encontrara en una determinada situación que le resultara difícil, buscara un arbolito que le pareciera especialmente bonito, o fuerte, o diferente, y se sentara cerca de él. Que prestara atención a los colores, a las hojitas, al tronco, que escuchara los sonidos cercanos de la vida del bosque. Podía presentarse al árbol y explicarle su inquietud, incluso abrazarle, y que tal vez en un ratito, como por arte de magia, le vendría a la cabeza una fabulosa idea, o de pronto se inventaría un cuento y daría con la solución a su problema. Porque los árboles hablan de mil formas diferentes.

Los árboles “hablan”, claro que sí, pero tenemos que abrirnos a “escuchar”.

No hay unos determinados pasos ordenados e infalibles para poder conectar con un árbol, y creo que nadie nos puede enseñar el secreto, porque de hecho ya sabemos hacerlo, aunque hay que estar dispuestos y despertar esa capacidad.  Es más bien cuestión de actitud y disposición. A veces la comunicación tarda un tiempo en producirse, y otras, tiene lugar al instante.

Para mí, lo esencial, es parar la cháchara interna en la que acostumbramos a vivir, y llevar nuestra vibración a un estado de calma y escucha consciente. Cada uno irá descubriendo sus métodos. El mío pasa por una primera observación del entorno, con una actitud de admiración hacia todo lo que tiene lugar a nuestro alrededor. Esta observación incluye todos los sentidos: la vista, el oído, el tacto, el sabor, el olfato…  y esos otros sentidos que no tienen que ver con lo físico… Con esta primera observación, conseguiremos olvidarnos de nosotros mismos y nuestra importancia y disminuiremos los pensamientos que tanto incomodan a los árboles.

Acostumbro también a enraizarme, a imaginarme en el papel de un árbol que se desarrolla al sol, recogiendo su luz y la energía que necesita para crecer. Si me dirijo a un árbol nuevo, me presento, y le hago saber porqué estoy ahí. Si es un árbol que ya me conoce, simplemente le saludo y le muestro mis respetos. Normalmente me siento en su regazo y cierro los ojos y siento con amplitud y abertura, dispuesta a recibir y dar desde otro punto. Otras veces, utilizo técnicas diversas que he ido descubriendo, o me han enseñado mis Maestros: observación Ghoeteana, lanzamiento de sekes, unión de auras…

Es desde este estado de calma que puedo recibir información valiosa, ya sea en forma de una imagen, o de un diálogo interno que no es mental, o de una idea, o de una quietud y reconocimiento, o de ver claro un porque y para qué, que me facilitará encontrar la respuesta por mí misma.

Ésto es para mí conectar con un árbol. No se trata únicamente de abrazar y cerrar los ojos, tampoco es algo esotérico, si no un momento profundo, de comunión con uno mismo.

Se dice que cada especie aporta un determinado aprendizaje. Es una buena guía de inicio para empezar a caminar. Mi opinión, con el tiempo, ha ido derivando a la creencia de que en el fondo lo que sucede es que conectas contigo mismo, con tu Yo Superior, y con una Conciencia Colectiva que va mucho más allá de lo que para nuestro Ego es la Vida. Puedes llegar a acceder a un Conocimiento Superior que está disponible para todos, y que se encuentra más allá de cualquier valoración u opinión. Son Verdades que no se rebaten. Simplemente Son, y cada uno de nosotros las llevamos en nuestro interior, pero no siempre sabemos acceder a ellas. Los árboles, con su presencia, nos facilitan este proceso.

Así pues, cuando desees empezar este trabajo, simplemente escucha tu intuición y dirígete al árbol que te llame la atención. Te dará justo lo que necesitas en tu momento vital, independientemente de la especie a la que pertenezca, porque lo que harás será acceder a una Sabiduría Común, a una Conciencia Colectiva, a la Unidad que está presente en todo… Déjate guiar por tu Ser. Es interesante que anotes en una libreta tus conexiones, porque a menudo se olvidan detalles importantes al cabo de unos minutos. Además, al llevar un registro, puedes comprobar con el tiempo tus propios avances.

Una de las conexiones realizada con mi Roble:

Este bello árbol ya me conoce, pues he venido a hablar con él decenas de veces. Es un ejemplar anciano, tal vez 300 o 400 años. Dos personas no se bastan para abrazar su tronco. Es inmenso y majestuoso… Con un porte hermoso, bien formado y fuerte. Es el único como él en todo el entorno. Como el guardián de este bosque.

He llegado a pié (se puede llegar en coche por una pista), y durante el camino he ido haciendo una meditación interna a través de unas oraciones con reiki.

Me he sentado a un metro de su tronco y cerrado los ojos, y casi de inmediato he empezado a pendular. Poco a poco, la rotación ha pasado a ser un movimiento de vaivén, delante-detrás, y finamente he ido deteniéndome. Siento que ha estado equilibrando todos mis chakras.

Vengo a trabajar el perdón.

Y surge una conversación interna (las frases en mayúscula son la sabiduría del roble):

– No sé si estoy preparada para aceptar la culpa.

– LO ESTÁS?

– Lo estoy?

– LO ESTÁS. EMPIEZA POR PERDONARTE A TÍ MISMA. NO TE HAS PERDONADO. COMO QUIERES PERDONAR A TU PADRE SI NO TE HAS PERDONADO A TÍ MISMA? DEBES PERDONARTE EL NO HABER ESTADO AL LADO DE TU ABUELA, AL LADO DE TU PRIMA, AL LADO DE TU MADRE. NO ESTUVISTE PORQUE ERA NECESARIO PARA TU SUPERVIVENCIA.

– … sí??

– NO PODÍAS HACERLO DE OTRO MODO. CREES QUE SI HUBIERAS PODIDO, SI HUBIERAS  ESTADO PREPARADA PARA LA CRUDEZA DEL MOMENTO, NO LO HABRÍAS HECHO DE OTRA FORMA? DE VERAS LO CREES?

(….)

– NO ESTABAS PREPARADA, TE SUPERABA, NO SABÍAS AFRONTARLO, NO SABÍAS HACERLO DE OTRA FORMA, ERAS JOVEN. PERDÓNATE, PERDONA A LA  NIÑA QUE ERAS Y TENÍA TODO AQUEL SUFIRMIENTO. AQUELLA NIÑA QUE ERAS, NO TUVO BASTANTE? POR QUÉ LA SIGUES CULPANDO?

(…)

– AHORA ERES TÚ LA ADULTA RESPONSABLE DE CUIDARLA. AHORA SÍ PUEDES PERDONARLA/PERDONARTE, Y LIBERARTE DE TODA ESA CULPA. AHORA SÍ PUEDES, TIENES TUS RECURSOS Y MADUREZ NECESARIA, Y DEBES HACERLO. NO ES QUE LO TENGAS QUE CONSEGUIR AHORA MISMO, QUÍTATE ESA PRESIÓN, LA COSA ES QUE TIENES LA OBLIGACIÓN DE IR HACIÉNDOLO, AHORA QUE TIENES LA CONCIENCIA. UNA VEZ LO HAYAS CONSEGUIDO, TENDRÁS LA CLAVE PARA PERDONAR A TU PADRE Y A CUANTAS PERSONAS NECESITES PERDONAR, PORQUE EL PROCESO ES EL MISMO: CUALQUIER PERSONA ACTÚA DESDE SU CONCIENCIA Y CAPACIDAD PRESENTE. Y LA VIDA ES APRENDIZAJE.

DISCULPAR Y PERDONAR DESDE TU CENTRO NO ES LO MISMO… LO VES? DISCULPAR ES LO QUE HAS ESTADO HACIENDO HASTA AHORA… Y HA LLEGADO EL MOMENTO DE DAR UN PASO MÁS Y PERDONAR.

(…)

– Un millón de gracias.

– GRACIAS A TÍ POR VENIR Y CREER EN TÍ MISMA.

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