El dolor de la Unidad

Hace unos días que me levanto por las mañanas más cansado de lo habitual, habiendo tenido unas noches agitadas sin realmente ninguna causa de angustia de la que fuera consciente en mi vida ¿O sí?

La verdad es que eso me sucede desde hace 5-6 días. Cuando estuve tratando de averiguar sin éxito el motivo de mis desvelos y de mi cansancio, acudí a la intuición para encontrar respuestas, respuestas que vinieron claramente a mi mente, la causa de lo que me pasa es la GUERRA.

La guerra, pensé, pero ¿cómo? ¿por qué? No soy ucraniano, ni ruso, ni mi país es vecino suyo, ni conozco a mucha gente de estas nacionalidades.

Enseguida sentí que es el dolor común de estos hermanos, de todos ellos sin excepción el que llega a mi y a los egregors[1] del mundo a los que nadie es ajeno, aunque lo crea.

Eso sucede porque somos una consciencia individual inmersa en un mar de consciencia colectiva. Como especie todos los humanos compartimos una misma consciencia colectiva y el dolor, así como las alegrías y el conocimiento son comunes a todos nosotros. A veces podemos aislarnos en apariencia, pero venimos de dos años de coronavirus que si algo positivo han dejado es la certeza que como humanos hemos sido afectados en común por un mismo embate y somos una misma especie hermanada, por diferentes que sean nuestras culturas o nuestras formas de ser.

Seguramente ya nunca más nos podremos sentir solos en nuestro pueblo, país, continente o planeta. El cambio climático también nos coloca en la misma tesitura, algunos son más afectados por la zona en la que viven, pero tarde o temprano todos sentimos esas consecuencias como especie. Una misma especie en un planeta finito.

Esa es la evolución. En nuestra evolución como especie, hemos ido desde las partículas subatómicas hasta las células y los organismos complejos y vivimos en simbiosis con millones de seres microscópicos sin los cuales no podríamos sobrevivir. Hasta ahora esta evolución ha sido a un nivel sobre todo físico u orgánico. Ahora, si debemos seguir evolucionando, y debemos hacerlo porque sin evolución no hay adaptación a los cambios que vienen, nuestra evolución debe teñirse de consciencia y tener en cuenta a todo el colectivo humano.

Nuestra evolución como especie depende de nuestra relación con miles de especies que forman o han formado parte de nuestra evolución orgánica. Ahora la evolución sigue por otros derroteros, los de la consciencia. El salto evolutivo[2] que está acontenciendo ya en nuestro planeta, hace de los humanos unos seres más abiertos (quizás todavía no para la mayoría, pero el número crece por momentos) y en conexión imprescindible con el resto de especies vivas y nuestro entorno natural (consciencia ecológica), con nuestra interioridad y las especies microscópicas y las células que forman parte de nuestro ser tan complejo (consciencia celular) y como no podría ser de otra manera, con nuestros hermanos humanos (consciencia de hermandad humana).

Esta última consciencia se está despertando de forma más importante en estos últimos tiempos y por lo tanto la gente que estamos evolucionando en consciencia y yendo más allá de nuestros egos, o al menos para muchos esta es la intención, sentirá la unidad de forma más importante y sentir quiere decir que cuando se produzcan acontecimientos como esta invasión en Ucrania, nuestros seres reales no podrán sentirse indiferentes, aunque quieran. En el fondo sabemos a ciencia cierta que Todos Somos UNO y el dolor de nuestros hermanos, insisto, el de todos, será también un poco nuestro. Somos individuales y colectivos a un mismo tiempo. Somos gota y océano. Cuando estamos en “modo gota” no sentimos tanto, pero cada vez más estamos en “modo océano” y estamos más conectados al resto de “gotas”.

Y aquí viene otro aspecto que deberemos cuidar. Al ser una sola especie y sentir el dolor ajeno como nuestro, no debemos sumergirnos en él, ni tampoco en el miedo y ansiedad que esta situación está despertando. También aquello que construyamos en nuestras mentes podrá  influir en el todo, también en nuestros hermanos en conflicto. Por lo tanto no deberemos dejar que los egregors de miedo o ansiedad nos lleven a su terreno y modifiquen nuestras emociones y pensamientos consiguiendo bajar nuestra vibración. Debemos crear egregors de Amor, de paz, de equilibrio y contagiarlos a nuestro alrededor. Requiere consciencia y atención plena, requiere voluntad y una mente creadora y la certeza que aquello que sale de nuestro ser tiene la fuerza creadora de los soles. Solo así contribuiremos a la paz. No hay malos ni buenos, solo ignorancia y dolor, miedo a perder. Podemos instalarnos en la ira o la injusticia (y encontraríamos mil motivos para hacerlo), o en el miedo al futuro a que se extienda el conflicto o se nuclearice,… O podemos dejar estas vibraciones y vibrar en Amor, visualizando un fin de la guerra. Centrarnos en todos los voluntarios de diferentes países que están actuando, siguiendo su sentido de Unidad sin importar nada más. Emocionarnos con el amor que muestran y llorar de alegría con ellos que ya saben que son Uno con los demás. Ese, herman@s creo que es el camino. Un abrazo grande. Un abrazo pleno de PAZ.


[1] El egregor es la suma de pensamientos/sentimientos/emociones de una misma vibración que se unen por dicha misma vibración y que atraen pensamientos/sentimientos y emociones de la misma calidad (alta o baja, según).

[2] A este salto evolutivo que debemos acompañar con nuestra consciencia si queremos sobrevivir como especie yo le llamo la Primera Simbiosis de la Conciencia. Podéis averiguar más y descargaros mi libro de forma gratuita “La Conciencia de Gaia” en mi página web.

6 comentarios sobre “El dolor de la Unidad

  1. Tambien duele la Unidad!!! Tan logico y nunca me lo había planteado. Pertenecer al todo y poder disfrutarlo, y de reoente darnos cuenta de la dualidad en la q vivimos porque sufrimos cuando una parte de la unidad padece.
    Gracias Jordi por pober palabras a lo que siento

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  2. Gracias Jordi por traducirlo con esa claridad…tambien lo siento asi, hasta con cierta ingenuidad al ver tanta confusion expandirse. Sabemos que es parte de lo que vinimos a aprender y sanar…vibremos en amir, en unidad en Todo

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  3. Muchas gracias!!! Llega tus palabras como una compañia necesaria en este momento del camino Abrazo desde Argentina!!!

    Enviado desde mi smartphone Samsung Galaxy.

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